A la mierda todo, a la mierda la vida, a la mierda el gimnasio, el estudio, TODO. No tengo ganas, nada de nada y me quiero tirar en la cama y olvidarme hasta del olvidar. No quiero nada, palabras, que me suenana huecas, comida, que me engorda y me hace sentir más miserable, abrazos vacíos, porque no me abrazan allí ni donde yo mismo llego, estoy hasta las narices de todo y siempre me pregunto lo mismo ¿Por qué me sigo vistiendo y viviendo?
No tengo la más remota idea, quizás espere volver a sentir auténtico calor, que siento en ocasiones, pero que sea todo el día, a lo mejor aún quiero sentirme bien conmigo, pero la falta de conseguirme me quema y asfixia. No me busco, tengo, ni quiero una puta mierda, porque en el fondo cada día me siento, eso, una mierda.
Y aquí me encuentro hoy, con un sol que calienta, como si buscase darme esperanza, con los platos a lo lejos de una comida que tendría que ayudarme a saciar algo de mi cuerpo y mi alma, pero sin embargo, me siento con ganas de tirarlo todo por la ventana y cuando ya no quedase nada tirarme yo. Porque cada día me doy más cuenta de que el problema soy yo...