viernes, 20 de febrero de 2009

Siempre lo mismo...

¿Cuando aprenderé?
A pensar antes de hablar.
A escuchar y razonar.
A dejar de lado al corazón y que sea la mente la que actúe.
A intentar dejar de preocuparme por todo y todos.
A no tratarme como un trapo y ser capaz de mantenerme en mi sitio con la gente, incluso con la que más quiero.

No se que me sucede, me olvido en ocasiones de hacerme valer, de encontrar las palabras de forma comedida, sencilla, sin grandes aspavientos, dejando fluir las emociones pero sin tortura ni padecimiento. Mea culpa, Mea culpa, Mea culpa... Un eco, un pasado, presente ¿Futuro?
Ahora mismo creo que sí, dentro de un par de horas alzaré el puño al cielo y diré que no, cuando me encuentre entre las sábanas frías, luchando por calentarlas y conciliar el sueño dejaré que el desánimo de nuevo me haga mella y me desdeciré.

No quiero dar lástima, pero en el fondo soy el que más lástima se tiene; quiero vivir en paz y ser feliz, pero soy el que más guerras declara y el primero en alistarse a cualquier batalla; no soy cristiano, y aquí estoy, ejerciendo de mártir, autoflagelándome...

Echo de menos que la gente me encienda y me deje entenderme, se que no soy perfecto, que mi nube negra llega antes que yo, y que soy yo mismo, el que se ata esas alas tan grandes que parecen que todo lo abarcan y que todo lo pueden... Pero yo me des-ato estando solo, yo le libero y lucho sin importarme yo mismo, pero cuando alguien esta cerca, tengo miedo, a herir, a no hacerlo bien, a no darle el calor que se merece, a meter la pata hasta el fondo...
No soy un adulto, no soy un niño, soy una pregunta de mí mismo...
Se quien Soy ¿sÉ QUIÉN sOY?

Dudas, como siempre dudas ¿Qué alguien superior nos hizo a su imagen y semejanza?
Entonces ya tengo la forma de convertirme en un DIOS, dejad que las dudas vengan a mí y dejarme mirar a otros para intentar solucionar mis problemas, así quizás me sienta menos solo y miserable... No se si Dios o alguien superior sabía lo que hacía, solo que las dudas le sudaban la piel y cuando nos dio forma, ya fuere con plástico, barro o cristal, esa duda sudada se quedó dentro de nosotros.
Ahora asevero, que tengo miedo, que dudo de mí, que dudo de los demás, que quiero ser feliz y hacer feliz a los demás, y que tengo algo de divino y real dentro -"¿Qué pasará con mis actos?"

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